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El matrimonio infantil o forzado es un obstáculo para el desarrollo.

26 Octubre 2018

Un matrimonio infantil o forzado pone en un punto de vulnerabilidad a la niña y la adolescente ante la imposibilidad de acceso a la educación, lo cual afecta grandemente el desarrollo del país.

 

En el marco de la presentación del Informe Estado de la Población Mundial, SWOP, por sus siglas en inglés, “El Poder de decidir, derechos reproductivos y transición demográfica” presentado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas, UNFPA, Ketzalí Sipac Patal, colider del área de incidencia política de GoJoven Guatemala se refirió a la necesidad de brindar herramientas a la juventud, en especial a las niñas y adolescentes para que conozcan sus derechos y rompan el ciclo de la pobreza.

 

Sipac indicó que las causas por las que se da el matrimonio forzado es muchas veces por las necesidades económicas de las familias, un embarazo temprano, la búsqueda de una estabilidad económica, así como los estereotipos de género establecidos dentro de una comunidad o en el contexto que obliga a las jóvenes a cumplir con el rol del matrimonio como única forma de vida.  

 

“Y esto genera efectos nocivos en la vida de las niñas y las adolescentes porque hay mayor dependencia económica debido a que 9 de cada 10 niñas que tienen un matrimonio temprano, un matrimonio forzado, abandona la escuela, limitando el crecimiento profesional, la autonomía, la independencia y son más propensas a sufrir violencia sexual, laboral, domestica”, indicó Sipac.

 

Un dato importante es que entre menos edad tiene la joven frente a su pareja que “le doble o triplique la edad, la frecuencia de permisos para cada una de las acciones o actividades que haga se limita”.

 

Parte del trabajo que realiza GoJoven Guatemala es socializar desde el 2016 el decreto 08-2015 que establecía como edad minina para contraer matrimonio los 18 años, pero que tenía todavía dos excepciones, las cuales ya fueron eliminadas totalmente en el 2017 con el decreto 13-2017.  Actualmente se establece como edad mínima de matrimonio los 18 años para ambos sexos.

 

Esto se logra a través del proyecto “Iniciativas locales para prevenir matrimonios y uniones forzadas” en San Martín Jilotepeque, Chimaltenando y Puerto Barrios Izabal y cuyo objetivo es crear una agenda municipal donde se establezcan actividades para la prevención de la violencia sexual, de matrimonio temprano y la prevención de matrimonios forzados”.  Así mismo, brinda a los jóvenes las herramientas de como poder planificar, tener una vida sexual activa, sin detener su proyecto de vida.

 

“Un matrimonio infantil, es considerado la puerta a la pobreza, donde una niña de 12 a 14 años embarazada no va a poder acceder a la educación y sus hijos posiblemente también repitan este patrón”.