Actualmente, Guatemala atraviesa cambios profundos en su dinámica demográfica. A pesar de ser uno de los países latinoamericanos que inició más tardíamente la transición demográfica, se encuentra en pleno proceso de caída de la fecundidad, aumento de la esperanza de vida y disminución del ritmo de crecimiento poblacional. Estas condiciones propician una ventana de oportunidad demográfica única en su historia, que habitualmente se conoce como «bono demográfico». Durante esta etapa, el peso relativo de la población en edad de trabajar será creciente, mientras que irá disminuyendo, gradualmente, el de la población dependiente de niños, niñas y adolescentes, y al tiempo la población mayor se mantendrá estable; sin embargo, con el avance de la transición demográfica, el bono demográfico llegará a su fin, dejando paso al envejecimiento poblacional.
